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miércoles, 19 de junio de 2013

Cómo alimentarnos en invierno para cuidar la salud y controlar el peso.

La consulta se repite en los consultorios: con la llegada de los primeros fríos, ¿qué debemos considerar para mantener una dieta saludable y equilibrada?
Si bien en invierno el cuerpo necesita más kilocalorías para contrarrestar el efecto de las bajas temperaturas, el hecho de pasar gran parte del tiempo en espacios calefaccionados hace que nuestras necesidades energéticas no varíen tanto con los cambios de clima a lo largo del año.
Es por ello que es necesario lograr un equilibrio consumiendo preparaciones adecuadas a los meses fríos pero a la vez, livianas para ingerir lo justo y cuidando la línea.
Te proponemos algunos consejos para que este invierno mantengas un peso y una alimentación saludables, sin dejar de disfrutar del placer de comer cosas ricas:

Comidas y postres
Basar las preparaciones en alimentos de origen vegetal como champiñones, berenjenas, zanahorias, zapallo, zucchinis, zapallitos, puerros, cebollas, repollos, repollitos y espinacas. Estos vegetales se prestan muy bien para preparaciones con cocción y poseen mucha agua, fibra, vitaminas y minerales sin contenido graso. Tienen también compuestos que, además de darle un sabor y aroma particular, poseen cualidades funcionales antioxidantes y antiinflamatorias, efectos esenciales para ayudar al cuerpo frente a resfríos, gripes e infecciones, tan comunes en los cambios de estación.
Es ideal que los platos cuenten con vegetales en una gran proporción. Preparar ensaladas con ingredientes tibios, como verduras grilladas. Utilizar dichos vegetales para preparar sopas, cremas, guisos, budines, salsas, salteados, vegetales rellenos y gratinados.
También es buena idea combinar las pastas con salsas a base de verduras y acompañarlas con una buena porción de vegetales.
Es clave controlar al máximo el uso de manteca, crema de leche y aceites. Para ello podemos saltear los vegetales con caldo y agregar el aceite crudo al final de la cocción.
Se pueden gratinar los vegetales con una mezcla de pan integral rallado, tomillo, sal, una pequeña porción de queso de rallar más un chorrito de aceite de oliva. De esta manera, se obtiene una cubierta crocante y sabrosa que irá muy bien con la consistencia tierna del vegetal.
Otro buen "recurso" es preparar tartas sin tapa y alternarlas con budines a base de vegetales para no abusar del consumo de masas. Las hojas de repollo o espinaca blanqueadas (sumergidas durante un breve lapso de tiempo en agua hirviendo y luego en agua helada para frenar la cocción) pueden rellenarse con carne o pollo.
Preferentemente, cocinar los vegetales al vapor. Es un excelente método de cocción, rápido y con mínima pérdida de vitaminas. Los vegetales resultan tiernos y mantienen su color intacto. Se pueden complementar estas preparaciones con pescados, carnes magras, huevos, lácteos descremados. También se pueden combinar con pastas, arroz, papa, batata y legumbres.
Las legumbres (lentejas, porotos, garbanzos, habas, etc.) son fuente de fibra y energía sin contenido graso y con buen poder de saciedad. El invierno es el momento ideal para para consumirlas.
Es importante consumir frutas. Los cítricos, propios de los meses fríos, se destacan por su contenido en vitamina C, un nutriente que fortalece la función inmunitaria, esencial para afrontar los cambios de temperatura. Al menos 1 fruta de las 3 pequeñas que se recomienda consumir por día, debiera ser cítrica.
Una posicilidad es preparar los postres a base de frutas asadas, en compota, y acompañarlas con un copo de queso untable descremado batido con esencia de vainilla natural y edulcorante.
Utilizar canela y anís: son condimentos que acompañan perfectamente preparaciones dulces sin agregarles calorías.
Los frutos secos, las frutas deshidratadas, las semillas y los cereales integrales pueden acompañar de manera saludable un postre de invierno.
Dieta de invierno
Desayuno y merienda
Es importante incorporar cereales integrales en el desayuno y la merienda acompañados de una porción de leche para cubrir la ingesta diaria de calcio. Los cereales integrales constituyen una

domingo, 9 de junio de 2013

Quinua, cultivo del S. XXI

Orígenes:
La quinua es una planta andina que se originó en los alrededores del lago Titicaca de Perú y Bolivia. La quinua fue cultivada y utilizada por las civilizaciones prehispánicas y reemplazada por los cereales a la llegada de los españoles, a pesar de constituir un alimento básico de la población de ese entonces.



La evidencia histórica disponible señala que su domesticación por los pueblos de América puede haber ocurrido entre los años 3.000 y 5.000 antes de Cristo. Existen hallazgos arqueológicos de quinua en tumbas de Tarapacá, Calama y Arica, en Chile, y en diferentes regiones del Perú. A la llegada de los españoles, la quinua tenía un desarrollo tecnológico apropiado y una amplia distribución en el territorio Inca y fuera de él. El primer español que reporta el cultivo de quinua fue Pedro de Valdivia, quien al observar los cultivos alrededor de Concepción menciona que, entre otras plantas, los indios siembran también la quinua para su alimentación.

Garcilaso de la Vega describe en sus comentarios reales que la planta de quinua es uno de los segundos granos que se cultivan sobre la faz de la tierra denominada quinua y que se asemeja algo al mijo o arroz pequeño y hace referencia al primer envío de semillas hacia Europa, que desafortunadamente llegaron muertas y sin poder germinar, posiblemente debido a la alta humedad reinante durante la travesía por mar.

Posteriormente, Cieza de León (1560) indica que la quinua se cultivaba en las tierras altas de Pasto y Quito, mencionando que en esas tierras frías se siembra poco maíz y abundante quinua. También Patiño (1964) menciona que en sus revisiones sobre La Paz se habla de la quinua como una planta que servía de alimento a los indígenas (Jiménez de la Espada, 1885, II, 68) y finalmente Humboldt, al visitar Colombia, indica que la quinua siempre ha acompañado a los habitantes de Cundinamarca.

Domesticación:
Antes de su domesticación, la quinua silvestre probablemente se usó  por sus hojas y semillas para la alimentación. Una evidencia temprana de su morfología se encuentra en la cerámica de la cultura Tiahuanaco, que representa a la planta de quinua con varias panojas distribuidas a lo largo del tallo, lo que mostraría una de las razas más primitivas de la planta. Desde el punto de vista de su variabilidad genética puede considerarse como una especie oligocéntrica, con centro de origen de amplia distribución y diversificación múltiple. La región andina, especialmente las orillas del Lago Titicaca, muestra la mayor diversidad y variación genética de la quinua.

Durante la domesticación de la quinua, y como producto de la actividad humana, hubo un amplio rango de modificaciones morfológicas. Entre ellas: la condensación de la inflorescencia en el extremo terminal de la planta, el incremento del tamaño de la planta y la semilla, la pérdida de los mecanismos de dispersión de la semilla, así como altos niveles de pigmentación.
Durante la domesticación los pueblos andinos seleccionaron los genotipos por el tipo de uso y por la tolerancia a factores adversos tanto bióticos como abióticos, llegando a obtener las actuales plantas y ecotipos con características diferenciales, tales como las quinuas "chullpi" para sopas, las quinuas "pasankalla" para tostado, las "coytos" para harina, las "reales" para la "pissara" o graneado, la "utusaya" para resistir a la salinidad, las "witullas" y "achachinos" para resistir el frío, las "kcancollas" para resistir la sequía, las "quellus" o amarillas para alto rendimiento, las "chewecas" para resistir el exceso de humedad, las "ayaras" por valor nutritivo (alto balance de aminoácidos esenciales y proteína), y las "ratuquis" por precocidad.

Implementación:

- Alimentación humana: Se usan el grano, las hojas tiernas hasta el inicio de la formación de la panoja - el contenido de proteínas de estas últimas alcanza hasta 33,3 % en materia seca -, y con menor frecuencia las panojas tiernas. El valor nutritivo es relevante. Destacan el contenido y la calidad de proteínas por su composición en aminoácidos esenciales y es especialmente apta para mezclas alimenticias con leguminosas y cereales.

Entre los granos andinos es el de mayor versatilidad para el consumo: el grano entero, la harina cruda o tostada, hojuelas, sémola y polvo instantáneo pueden ser preparados en múltiples formas, lo cual se traduce en una enorme cantidad de recetas tanto tradicionales como innovadoras. Sólo hay que lavarla bien, varias veces, bajo el agua para eliminar la saponina.

- Innovaciones en la industria alimentaria: La quinua se puede combinar con leguminosas como las habas secas, el fréjol y el tarwi para mejorar la calidad de la dieta especialmente de los niños pre-escolares y escolares a través del desayuno. En la actualidad se encuentran disponibles varios subproductos elaborados o semielaborados, aunque generalmente a precios más elevados por lo que en muchos casos se vuelven inalcanzables para la mayoría de la población.

Entre los productos elaborados o semielaborados están los llamados "cereales" que son productos listos para consumirse y que generalmente se toman como desayuno entre estos están los cereales inflados, extrusados, en copos, rallados y cereales calientes, a los que se les agrega un líquido caliente para consumiros, y las papillas reconstituidas.

De los granos enteros y de harina de quinua se preparan casi todos los productos de la industria harinera. Diferentes pruebas en la región Andina, y fuera de ella, han mostrado la factibilidad de adicionar 10, 15, 20 y hasta 40% de harina de quinua en pan, hasta 40% en pasta, hasta 60% en bizcochos y hasta 70% en galletas. La principal ventaja de la quinua como suplemento en la industria harinera, está en la satisfacción de una demanda creciente en el ámbito internacional de productos libres de gluten.

Actualmente hay una necesidad de obtención de alimentos concentrados proteicos de alta calidad. La proteína está concentrada especialmente en el embrión de la semilla de quinua que contiene hasta un 45% de proteína. El embrión puede separarse del resto de la semilla y el embrión concentrado luego puede utilizarse directamente sobre el alimento para niños, por ejemplo, para obtener una recuperación rápida del nivel nutritivo de los niños que sufren de malnutrición, y adultos, como las mujeres embarazadas en una diversidad de platos.

- Alimentación animal: La planta entera se usa como forraje verde. También se aprovechan los residuos de la cosecha para alimentar vacunos, ovinos, cerdos, caballos y aves.

- Uso medicinal: Tienen uso medicinal las hojas, tallos y granos, a los que se atribuyen propiedades cicatrizantes, desinflamantes, analgésicas contra el dolor de muelas,