lunes, 12 de mayo de 2014

Capitulo 7. La Violinista.

Era una noche muy Lluviosa Analia estaba muy triste terminando su día laboral había estado así todo el día, pero cada vez que le preguntábamos ella lo negaba. Hasta que por fin le dije cuando toda la gente se retiró del local...
YO- Analia dime la verdad ¿porque estas así? no me digas que estas bien por que no te creo
Analia-  Si estoy triste pero no quiero hablar... perdón.
Yo- Esta bien, no tienes que decirme nada, pero por favor no te des por vencida por favor. Tu eres musica, y te contare una historia que aprendí de una Violinista que conocí en un  Orquesta en uno de mis viajes.

Había una vez una violinista. Algunos decían que era muy raro. Otros que era sobrenatural. Que era mágico. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo. Una noche, el público estaba preparado para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. El director fue ovacionado. Pero cuando la violinista apareció, el público deliró (aplaudía, gritaba, …) Hasta los ángeles parecían detenerse para escucharla cada vez que ella decidía tocar. 

Ella coloca su violín en el hombro y lo que sigue es indescriptible, sorprendente, …Blancas, negras, corcheas,…las notas parecen tener alas y volar con el toque de aquellos dedos encantados. ¡DE REPENTE, un sonido extraño interrumpe el ensueño…¡Una de las cuerdas del violín de se rompe! El director de la orquesta paró. La orquesta paró de tocar. El público paró. ¡Pero ella no paró. Mirando su partitura, él continuó sacando sonidos deliciosas de su violín sin problemas. El director y la orquesta, admirados, vuelven a tocar. El público se calmó, cuando DE REPENTE, otro sonido extraño…¡Otra cuerda del violín de la violinista se rompe! El director paró de nuevo. La orquesta paró también. ¡Ella  no paró. Como si nada hubiera ocurrido, olvidó las dificultades y siguió arrancando sonidos imposibles de su violín. El director y la orquesta, impresionados, vuelven a tocar. Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación. Todas las personas, asombradas, gritaron un OHHHH! Que retumbó por toda la sala. Una tercera cuerda del violín se rompió. El director para. La orquesta para. La respiración de público para. ¡Pero la violinista NO para!!!. Como si fuera un contorsionista musical, arranca todos los sonidos posibles de la única cuerda que sobra de aquel violín destruido. Ninguna nota fue olvidada. El director, asombrado, se anima. La orquesta también. El público pasa del silencio a la euforia (grita, aplaude, se pone de pie, llora,…la violinista  alcanza la Gloria, triunfa, …
“Victoria” es el arte de continuar “donde todos resuelven parar”




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