martes, 1 de abril de 2014

La verdad siempre sale a la luz. Capitulo 5

Capitulo V

¿Creen en las casualidades? Yo no. Hoy les voy a contar algo que pasó hace unos años en el bar. Fue una época en la cual cada día entraba mas y mas gente al establecimiento y casi  que no dábamos abasto con Pedro.  Habíamos estado hablando de contratar a alguien pero nadie nos terminaba de cerrar para trabajar en nuestra Fonda. Hasta que un día… bueno ya sabrán que lo que pasó.


Pedro- Cuanto trabajo esta noche, lo que hoy es feriado la gente ha salido a comer toda afuera. ¡Hoy es 2 de abril! Un feriado muy triste en el calendario, porque ya sabemos el desenlace de aquel desembarco en ¡nuestras Malvinas! Quizás por eso el cielo hoy este así, tan nublado, tan oscuro.

Yo- Así lo creo mi amigo. Pero en estos años hemos ganado una malvinización en las conciencia del Argentino, que hace años atrás no había. Hoy casi nadie puede negar nuestro derecho sobre ellas y el querer recuperarlas, por la vía diplomática.

Pedro- Por eso creo hoy mas que nunca que “¡MALVINAS VOLVEREMOS!” además… mira quien entró. (Observando la puerta) la chica de la carta, la que tu tienes.

Yo- ¡Es ella! ¡Yo sabia que la volveríamos a encontrar!

Chica- ¡Buenas tardes! Mi nombre es Analía, y estaba buscando trabajo, antes solía frecuentar este Bar. Estoy viviendo cerca de aquí nuevamente, ¿no se si necesitan gente para trabajar?... siempre me ha gustado este lugar y me seria un placer trabajar aquí.

Nos miramos al unísono y sonreímos.



Pedro-Por mas oscura que sea la noche, siempre amanece”

Esas palabras resonaron una y otra vez en mi cabeza por varios segundos. Esa era una de las frases que había utilizado el corazón en aquella mítica charla que tuvieron el “Corazón” y la “Razón” aquella lejana noche. ¿Podrá ser cierto?

Pedro- Hey, hey ¿Gabi? (dirigiéndose a Analía) – A veces se cuelga, de esta forma, aunque te digo a veces por respeto, en realidad es casi siempre.

Yo- Perdón, me volví acolgar. Pero, por supuesto Analía, que te recordamos. Es mas, disculpa el atrevimiento pero tengo algo que te pertenece. Es una Carta que te olvidaste la última noche que viniste a este local.

Analía- ¿¡de verdad!? ¿Tu la tienes? La he buscado por todos lados. No sabia donde había quedado.

Yo- Si yo la tengo, en un momento te la devuelvo.  

Fui a la oficina y de un cofre de roble rojizo saque la carta que había estado esperando por años a su legítima dueña.  Y se la devolví. Sus ojos casi lloroso, me dieron la certeza de que estaba devolviendo una parte de su vida a esta, ahora Mujer.

Analía- ¡Gracias! Esto es un pedacito de mi que me faltaba. Por sus rostros imagino que la leyeron. Y querrán saber el desenlace.

Pedro- mil disculpas… pero sí, La hemos leído y queremos saber el desenlace de esa carta.

Analía- Pero me es un poco larga la historia ¿nos tomamos unos cafés?

Yo- Por supuesto, pero te vamos a probar. Los sacaras tú, Yo quiero un Capuchino.

Pedro- yo un café Irlandés.

Analía- será un placer.

Analía fue a la cafetera y preparó el mas espumantes y delicioso capuchino que he probado en los últimos años. Creo que con solo eso ya se hubiese ganado un lugar en este lugar, pero aun había mas. Nos sentamos alrededor de la barra y Analía comenzó la historia.

Te llevaré siempre en mi corazon.

Analía salió corriendo, desesperada en busca de Gustavo. Quien le había dejado una desgarradora carta. En la cual parecía despedirse de todo. Parecía que todo estaba perdido para el. Ella corrió y corrió llegó a la casa de el, golpeo la puerta y golpeo la puerta pero no salio nadie. Ella lo buscó  por todas partes por días y días. Hasta que se pudo encontrar con algunos familiares de el Y les preguntó a ellos si sabían algo. Nadie sabia donde el estaba. Ella lo siguió buscando por meses pero cada vez menos porque ella sabía en su interior que no lo volvería a ver. Aunque muchos le decían que ya lo dejara de buscar, porque el por algo se había ido, que era un cobarde, que solo la haría sufrir, que lo olvidara etc. Ella seguía insistiendo pero cada ves se quedaba mas y mas sin fuerzas. Hasta que un día, simplemente lo dejo de buscar.

Pasó el tiempo, pasaron años, ella comenzó a creer en el amor de nuevo y conoció a un hombre que la hizo sentir alegría de nuevo. Con el tiempo ella quedó embarazada y se ilusionaba  con este nueva vida que crecía dentro de ella. Se miraba al espejo y no podía creer que volvía a sonreír después de tanto tiempo.  Aunque nunca había podido olvidar a ni dejar de extrañar a Gustavo. Una noche casi sin darse cuenta comenzó a escribir una carta para el, donde quiera que estuviera. Se dirigió a la casa de sus padres a buscar un cofre donde tenia todas las cosas  que el le había regalado alguna vez. Ella quería dejársela en el cofre por si algún día lo volvía a ver. Al abrir el cofre de inmediato notó que alguien lo había abierto antes. Empezó a buscar si faltaba algo pero para su sorpresa encontró que no faltaba nada si no que había algo de mas. Había una hoja de diario de un robo en una farmacia y un asesinato.  De inmediato al terminar leer la noticia perdió todas sus fuerzas y dejó caer el cofre con todo su contenido. Derramando las mas tristes lagrimas que una mujer puede derrochar al saber que el amor de su vida ya no lo volvería a ver.

La misma tarde de la mañana en la cual le habían dado aquella vieja carta, Gustavo salió a comprar unos remedios a una farmacia ya que había descubierto que estaba gravemente enfermo. El tenía una enfermedad terminal y no le quedaba mucho tiempo de vida. Es por
ello que había decidido no contar nada a sus familiares e irse del país, para que nadie lo viera, como poco a poco su llama se apagaba. Al llegar a la farmacia y comprar los remedios ingresaron unos delincuentes que asaltaron el establecimiento. Los malhechores se pusieron muy agresivos y tomaron de rehén a una chica embarazada y en un forcejeó la chica cae al piso y unos de ellos apunta con su arma a la panza de la chica y aprieta el gatillo. Gustavo al ver la situación se arrojó sobre la chica protegiéndola y perdiendo la vida de inmediato. El había Cambiador su corta vida, por la vida de un niño por nacer, de un extraño.

Todos supieron de inmediato que es lo que había sucedido pero nadie nunca se atrevió a decírselo. Todos callaron, nadie se atrevió a decirle la verdad. Pero la verdad siempre sale a la luz. A su entierro fueron muchas personas pero todos cuidaron y juraon no decir nada, para no verla sufrir. Esas decisiones que muchas veces tomamos los humanos, que son inexplicables, pero que se hacen buscando no hacer sufrir al otro.


Analía tomó todo lo y lo guardó en el cofre nuevamente, junto a esta carta que había escrito y logró una paz en su alma que nunca antes había sentido. Consiguió una tranquilidad por saber que ella alguna vez estuvo con una gran persona capas de sacrificarse por otros. Y es por eso que lo llevara dentro de su corazón siempre.

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