domingo, 23 de marzo de 2014

La mujer de mis sueños. Capitulo 4

No todas las historias que les voy a contar, son tristes. Lo que pasa, es que de estas se aprende mucho más. Pero ahora no les voy a contar una historia yo sino mi nuevo Amigo.

Pedro- ¡Hoy no ha entrado nadie al Bar!
Yo- Es que el día esta medio raro, pero bueno, mejor por una parte por que podemos descansar.  
Pedro- Eso es verdad. Además hace mucho que no nos tomamos unos mates y no hablamos largo y tendido como lo solíamos hacer antes.
Yo- ¡Te cambio los mates por unos whiskys!
Pedro- Acepto.
Yo- Pero ya sabes cual es la historia que quiero que me cuentes. Cuando entraste aquí me dijiste que si este era un bar en el cual pasaban historias del alma, tu eras el indicado porque tenias una maravillosa historia que contarme.
Pedro- Exacto y hoy es la noche.

Abrimos una botella de whisky jhonny walker 12 años y me comenzó a contar.






La mujer de los sueños.

Una mañana me despertaba algo confundido, como lo habían sido las últimas mañanas, pero esta vez todo iba a ser distinto. Cuando me levante de mi solitaria cama, noté que toda mi habitación era distinta. Era mas grande, mas luminosa, tenia una cama de dos plazas y por sobre todo vivía solo.  Vivian solo, en una gran ciudad. Una selva de hierro y  Cemento, solo iluminada con luces artificiales y su vos era un ruido casi constante de vehículos que no saben a donde van, pero que van, sin destino, pero con prisa. Todos corren como si de ello dependiera su vida. Nadie se detiene a mirar el horizonte ni el amanecer, ya no queda tiempo para las contemplar las estrellas ya no se puede ver las estrellas, nuestra luces las opacan. O eso creía yo, porque yo era una mas del montón hasta esa mañana.

El sentido de mi vida era mi trabajo, progresar y juntar dinero para poder amoblar mi nueva casa, que no era ni siquiera mi casa era un departamento que alquilaba. Hasta que la vi a ella,  las luces de la gran ciudad se apagaron y ella solo brillaba a pesar de estar vestida toda de negro; todo su cuerpo brilla estaba iluminada de colores, y ella caminaba hacia a mi. Pero de la mano de otra persona. Su sonrisa era  la mas bella que haba visto en mi vida. sus labios eran un fruto prohibido que me tentaba. Sus ojos eran dos perlas esperando ser descubiertas en lo profundo del mar. Su piel, el terciopelo de una rosas que vive en la jungla del Amazonas; y blanca como la primera nieve de invierno, en el Imponente Aconcagua.   Su cintura… digna del suspiro de los Dioses al igual que su hermoso cuello del cual colgaba un collar con una cruz católica, que llamo mi atención por como parecía jugar colgando, de su cuello. Al llegar hacia donde yo estaba sentado, cosa que me sorprendió al principio, pero luego vi que era amiga de una amiga mía. Entonces, empezó a saludar a todos. Cuando la salude empecé como a desvanecerme. Y tal como si fuese un recuerdo comencé a ver la situación como si fuese un tercero. Su dulce vos era como la de los jilguero que me solían despertar en las mañanas cuando solía vivir en el campo de mis abuelos. Pero mas dulce y agradable aun. No pude contenerme y sin que nadie lo notara la tome de la cintura muy fuerte y le di mi primer beso en su mejilla. A lo cual solo respondió con un.

Mujer- ¡Aguarda! Ya llegará el tiempo, solo se paciente.

Fue cuando desperté, en mi vieja cama y mi hermana me decía que se me hacia tarde para ir a trabajar.  Había sido solo un sueño, volvía a mi vida rutinaria de estudiar para terminar la facultad y trabajar para ayudare en mi casa con el dinero. Con el tiempo me fui olvidando de ese sueño; pero jamás de su cintura y de esas hermosas palabras y su collar que brillaba casi
tanto como ella. Me fui a vivir solo, empecé varias carreras en la facultad pero no termine ninguna, hasta que tomé la decisión de empezar a estudiar Gastronomía, mi gran pasión.


Después de recibirme de cocinero fue cuando mi vida comenzó a tomar un cierto rumbo, yo me quería convertir en el mejor de esta bella ciudad. Comencé a estudiar cada vez mas y a practicar recetas. Pero mi vida parecía seguir sin sentido, hasta que una noche fui a tomar unas rondas de whiskys. Fue cuando la volví a ver a ella, esta vez la noche de la ciudad no quedó a oscuras, no fue que estas luces se apagaron; ella fue las que las opacó. Todo era más hermoso que el sueño, porque era real. Podía sentir su respiración y cada latido de su corazón a medida que se acercaba. A diferencia del sueño, no fue el chico quien nos la presentó. Pero como aquella noche… la tomé de la cintura y la besé en la mejilla. Esta vez, por primera vez en la vida real y lo hice muy despacio para que ese momento no terminara nunca por que esta vez esta despierto y aquí el tiempo es tirano.  Ella esta vez, ella solo sonrío.

Pasó el tiempo y la comencé a ver mas seguido, ella se hizo amiga de los míos y comenzamos a salir en el mismo grupo de amigos. Una mañana mientras caminaba por la parte mas céntrica de la ciudad, vi aquel muchacho, que en mis sueños me la había presentado. El estaba mirando un cartel de un recital,  de una conocida banda de Rock Argentina. Con algo de temor me acerque  a el.

Yo- Buenas tardes ¿estas bien? Discúlpame que pregunte pero te veo cara conocida y no te veo bien.
El me miro y me dijo: - ¿como? Perdón no te había visto jamás. No pasa nada es que a una ex novia mía le encantaba esa banda. Pero bueno ya todo termino. Y desde el día en que terminamos no la volví a ver nunca más.  Ya no frecuenta los lugares que solíamos salir.

“cuando un sueño se termina y uno empieza a despertar, 
necesita irse lejos para volver a empezar”
“Cuando un amor se termina 
el mundo que te di 
se vuelve contra mi.”

Yo solo callé, pedí disculpas por la “confusión” y me marché. Pero yo sabia que no era una confusión; sabia que él era el muchacho con el cual había llegado de la mano la vez que la vi en mis sueños.

Esa misma noche la ví contemplando el mismo cartel pero en otra parte de la ciudad, me le acerque y la salude.
Yo- ¿como estas? ¿vas a ir? (Señalando el cartel) yo justo iba a comprar las entradas para ir.
Ellla- Me encantan. Pero no tengo quien me acompañe, ¿Vamos?

Como explicar la gran emoción que sentí en ese momento. Mi corazón quería salir de su lugar. Como explicar que quería de ahora en mas caminar las calle tristes de la ciudad solo con ella, por el resto de los día que vendrán en mi vida. Como explicar que cada día me enamoraba mas y mas.

Ese día fuimos a comprar las entradas para ver esa banda y desde ese momento mi sueño  quedó opacado por la realidad.  Después de comprar  las entradas, la invite a jugar al pool y a tomar unas cervezas como tantas veces lo habíamos hecho con nuestros amigos,  pero esta vez éramos solo nosotros.

Al terminar de jugar al pool, fuimos a mi departamento por que a ella se le había pasado el micro que la llevaba a su casa. Al entrar a mi cuarto fue algo irrefrenable.  Mis brazos la tomaron tan fuerte de su cintura que la sentí tan mía como no había sentido a nadie nunca jamás.  Nos tiramos a mi cama para nunca mas volver a dormir solos.

Besé cada rincón de su cuerpo, acaricié toda su piel en su plenitud. Pude entrar en lo mas profundo de su ser. Nunca ante sentí algún fuego así. Nunca antes había sido “uno” con otra persona.   Pero lo mejor es que “uno mas uno no es igual a dos, sino es igual a UNO, es igual a AMOR” ese fue el día en que hice por primera vez hice el Amor y el de ella también. 




Nos desnudamos uno al otro lentamente, conteniendo la furia de placer que nos teníamos uno al otro.    Saqué su remera por sobre su cabeza y la arroje sobre una mesa que había en mi cuarto.  Desprendí su sostén y lo tome con mi mano lo llevé a mi nariz y sentí a una mujer. Desabroche su pantalón mientras ella me retiraba mi remera.  Vi sus pechos y sin mediar mas tiempo los besé con todas mis ansias logrando un gran placer, que se reflejaba en su rostro.  Subí a su rostro y la besé con pasión. No quisimos apagar la luz, porque no queríamos perdernos ni un solo detalle del cuerpo del otro. Recorrí cada centímetro de su desnudes con mi mirada.Y en ese momento volví a ver esa medallita que llevaba consigo en mi sueño se la desenganché y ella tomó mis manos y me la obsequio colocándola en mi cuello. Desde ese momento ella me acompaña.

Sus gemidos eran gritos desgarradores de amor.  Cada vez que penetraba su cuerpo la abrazaba mas y mas fuerte. Podía contar cada latido de su corazón, Podía ver el brillo de sus ojos,  Podía sentir su aroma a mujer, aroma que nunca mas olvidaré. Se subió enzima de mi y  me hizo cosa que ni en mis mas perversas fantasías había imaginado. Se humedecidas y me besaba, me acariciaba y yo mas la amaba. Nuestros gemidos y jadeos nos elevaban a los cielos y nos descendían a los infiernos en solo cuestión de segundos. Nuestros cuerpos eran volcanes haciendo erupción y destrozando todo a su alrededor. Nuestros cuerpos encendidos se enfriaban con nuestra transpiración pero solo para ser encendidos una vez mas con cada gose de nuestras almas. Los espasmos de nuestros cuerpos, su susurros mencionando mi nombre jamas los hubiese imaginado ni en mis sueños mas mojados. Las galaxias podrían haber chocado y destruido el universo pero yo igual hubiese seguido dentro suyo entrando una y otra vez.  

Besé cada rincón de su cuerpo, acaricié toda su piel en su plenitud. Pude entrar en lo mas profundo de su ser. Nunca ante sentí algún fuego así. Nunca antes había sido “uno” con otra persona.   Pero lo mejor es que “uno mas uno no es igual a dos, sino es igual a UNO, es igual a AMOR” ese fue el día en que hice por primera vez hice el Amor y el de ella también. 

Hicimos el amor por tres horas. Una y otra vez y otra vez sin cansarnos hasta que caímos rendidos por el dolor de nuestros músculos ya agotado. Y dormir abrazados todo el resto de la mañana y sin darse cuenta ella por que lo decía ella me dijo.

“Hoy es el tiempo,  gracias por ser paciente y esperarme…”


Desde ese día duermo con la mujer de mis sueños. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario